ANDREA (10 años)
Las colonias, una gran enseñanza llena de alegría, felicidad y diversión
Un día en la colonia es una fiesta sin fin.
Empieza con el desayuno que preparan Conchi y Yoli (las cocineras), después nos vamos a gimnasia donde hacemos juegos muy divertidos, manualidades, comida, siesta... Y por la noche después de que nos tomamos la cena que preparan las cocineras nos vamos al coro donde Alberto, un niño, hace de director. Desafinamos un poco pero... Bueno no tanto. Después nos lavamos los dientes y a veces nos canta Ana una canción con la guitarra, pero otras veces nos vamos a un bar (vacío) a bailar.
Hay veces que cantamos en una pradera y los vecinos salen a las ventanas para oirnos.
Todos, o casi todos los días viene a vernos Don Eloy, que es un señor que vive al lado y nos viene mucho a vernos, porque es el presidente de la fundación Sierra y Pambley, que es quien n0s deja la casa donde dormimos y es amigo de la fundación Institución Libre de Enseñanza.
Uno de los juegos que solemos hacer por las noches después del coro es el juego del Allá tú, que cada uno decora su caja y hay muchos regalos y quien acierte se los lleva.
En el jardín hay un porche donde hacemos las manualidades, y una carpintería. En el jardín hay casetas donde jugamos a las fruterías, hay una rueda y un tren.
Como véis un día en el campamento es genial, también hacen los profesores por la noche carteles sobre lo que íbamos a hacer aquel día.
martes, 31 de julio de 2007
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